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sábado, 12 de septiembre de 2015

DOS AGRADECIMIENTOS Y UN TIRÓN DE OREJAS

                                     
                       


Las gracias tengo que darselas a Antonio, del Centro Andaluz Séneca, que nos cedió sin pensárselo su salón de actos para la sesión de fotos, y esperó y esperó con paciencia hasta que terminamos. También agradezco a Kahina, directora del centro Arabesco, que nos deje su sala para ensayar siempre que lo necesitamos

Tanto uno como otra (igual que toda la gente y amigos de Vitoria a lo largo de estos años) me lo han puesto fácil. Y eso que en sus puertas y folletos publicitarios no hay frases proclamando que apoyan y promueven la cultura, sea del tamaño y color que sea, en cualquier modalidad, etc, etc... Donde sí las hay es en los sacrosantos dominios del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz. Y si Antonio y Kahina son en esta historia los nombres propios de los dos locales donde se nos ha dado entrada franca, Julio es el del organismo oficial (como no) que nos la ha negado. Para él, o para el departamento de cultura del ayuntamiento (o para los dos, que se lo repartan como quieran),  es el tirón de orejas. Después de 25 años de solvencia con ellos en todos los aspectos, como directora de mi estudio por un lado y de mi compañía por otro, alquilando teatros del ayuntamiento año tras año, respondiendo  en todo, dando menos trabajo que nadie a los técnicos (porque ahí estaban Marce y José Luis, sin serlo, facilitándoles las cosas) pero pagando como cualquiera....Julio, con el que hemos tratado siempre estos temas, que conoce de sobra mi trayectoria en este sentido, nos negó la posibilidad de hacer las fotos en el salón de actos que más veces ha tenido en su escenario representaciones de mi estudio, motivo por el cual en un principio queríamos hacerlas allí. No pensábamos alargarnos como lo hicimos en el centro andaluz, por lo que pedí tan sólo que nos abrieran la puerta quince minutos. Quince minutos. En un teatro que estaba muerto de risa en verano (como la mayoría de los de Vitoria gran parte del año, para que nos vamos a engañar), vacío y aburrido, y que iba a servir para hacer un pequeño reportaje comienzo de una relación cultural (hablamos de danza) con gente de Madrid y de Vitoria, proyecto interesante, de los que a Vitoria no le sobran, y no me refiero a grandes eventos como el Festival de Jazz, sino a cosas así, hechas por su gente, iniciativa privada. Lo necesitábamos para esa misma tarde, y lo pedí convencida de que la respuesta iba a ser sí. Pero fue no. Julio dijo que había que rellenar papeles, hacer solicitudes....cosas que sé de sobra y que siempre hemos hecho. Pero ahí esta la diferencia entre dirigir y gestionar de un modo flexible, o hacerlo como una máquina. El resultado de mi petición fue el mismo que habría tenido una hecha por una panda de amiguetes que pasaran por la calle y pidieran que les abrieran el teatro por favor. No hay diferencia para un organismo oficial, o para Julio en este caso. Promovamos la cultura, pero sólo si trasciende y a lo grande. Lo demás no interesa. El comportamiento de este departamento es el mismo que el de la mayoría de los oficiales. Un puta mierda. Y como me va a costar lo mismo, cambio el tirón de orejas por una patada en el culo.

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